Embarazo y nutrición

 

La nutrición materna durante el período embrionario y fetal es de vital importancia para el crecimiento y desarrollo del bebé, así como también para la prevención de alumbramientos prematuros.

 

Las recomendaciones alimentarias durante la gestación pretenden:

 

§   Cubrir las necesidades nutritivas propias de la mujer

§   Cubrir las necesidades debidas al crecimiento fetal

§   Promover la futura lactancia

 

 Por medio de una correcta alimentación se debe lograr un incremento adecuado del peso materno y por consiguiente un crecimiento fetal satisfactorio, evitando niños nacidos con bajo peso (menos de 2500 g).

 

Se sabe que el peso al nacer está directamente relacionado con la ganancia de peso materna durante el embarazo. En base a múltiples estudios se ha podido definir un aumento deseable de 10 a 12 kg, los cuales incluyen también el depósito de grasa necesario para poder llevar a cabo una lactancia exitosa.

 

Un aumento superior a los 12 kg es innecesario y desaconsejable. Los motivos son diversos: evitar los riesgos de cardiopatías y cualquier otra alteración asociada con el sobrepeso y la obesidad. Además el descenso de peso luego del embarazo, es más difícil cuanto mayor haya sido el aumento.

 

La alimentación de una embarazada no implica

 que la mamá deba comer por dos.

 

 

Una dieta variada y rica en proteínas, vitaminas y minerales, distribuida en 4 comidas principales y 2 colaciones, es lo ideal.  El desayuno tiene especial importancia, en el mismo conviene consumir leche o yogur,  jugos de frutas, pan, queso y miel o dulce.

 

Es recomendable aumentar la ingesta de:

 

§  Calcio: consumiendo más lácteos, preferentemente descremados

 

§  Magnesio: mineral que ayuda a evitar los calambres durante el embarazo y se encuentra en los cereales, legumbres, frutas secas, pescado, vegetales de hoja verde, carne, leche

 

§  Hierro: muy importante para los tejidos en crecimiento.   Los alimentos fuente de hierro son: hígado, carnes rojas, aves, yema de huevo, lácteos enteros o descremados fortificados con sulfato ferroso y vitaminas A y D, cereales enriquecidos con hierro (ej. polenta, arroz), legumbres (lentejas, soja, porotos, arvejas), vegetales de hoja verde (espinaca, acelga).   Se aconseja no ingerir estos alimentos junto con té, mate o café porque estos últimos inhiben la absorción del hierro.

 

§  Proteínas: son esenciales en el embarazo ya que se producen tejidos nuevos.   Se recomienda combinar proteínas de origen animal (carnes, lácteos, huevo, pescados, aves), llamadas de alto valor biológico, con las de origen vegetal (cereales y legumbres) para así mejorar la calidad proteínica de las segundas.